jueves, 17 de abril de 2014

[Reseña] El Lazarillo de Tormes - Anónimo












Título: El lazarillo de Tormes
Autor: Anónimo
Adaptado por: Eduardo Alonso
Páginas: 132
Editorial: Vicens Vives


Otras portadas:
 
 



El Lazarillo de Tormes es una novela de falsaautobiografia en forma de carta y compuesta por un prologo y siete tratados. Esta carta va dirigida a "Vuestra Merced" (el lector) para resolver la duda que este tiene sobre porqué Lázaro permite que su mujer se acueste con el arciprestre. Por este motivo Lázaro decide contar su historia desde el principio.
La historia cuenta la vida de un niño humilde, huerfano de padre y madre amancebada. En un principio Lázaro es un niño inocente que poco a poco va cambiando para poder sobrevivir a la dura vida de la época. Lázaro pasa por manos de siete amos que le iran mostrando las distintas visiones de un mundo cruel y pesimista. Desde el ciego al arcipreste hasta acabar en el principio. 



Muchos pensarán que este libro es un rollo por el simple hecho de que su nombre salga dentro de los pedidos del profesor o profesora de lengua para la lectura del trimestre, pero a medida que lo lees te vas dando cuenta de lo malos que son los prejuicios.

Las circunstancias por las que tiene que pasar Lázaro a lo largo de su vida, la manera en que lo cuenta y sobre todo las soluciones que aplica a sus problemas resultan de lo más caricaturescas, al igual que la descripción de los personajes. Por esto, es un libro que te sacará una sonrisa mientras lo lees.
Otra cosa interesante de este libro es que se puede interpretar de dos maneras distintas, tal como indica el autor al principio: como una simple manera de entretener o como una crítica a la sociedad de la época. En este aspecto, el autor del Lazarillo de Tormes me parece bastante ingenioso, ya que al hacer un retrato de la sociedad de la época de forma tan irónica narrado en primera persona por un personaje como Lázaro es lo que le da esa doble función.

Es un libro que sin duda recomiendo, aunque no os lo manden a leer deberíais hacerlo, eso sí, mejor no hacerlo en castellano antiguo, ya que hay cosas que no entienden muy bien.

Citas: 
-"Entonces me dijo: -Tonto, aprende, que el mozo del ciego tiene que saber un punto más que el diablo" (pág 34)
-"Bien puedes decir, Lázaro,que le debes más al vino que a tu padre, porque tu padre te engendró una vez, pero el vino te ha dado mil veces la vida" (pág 49)
-"Y pienso que el hambre me daba luz para encontrar esos negro remedios, pues por algo se dice que el hambre despierta el ingenio, y por el contrario, la hartura lo adormece. Y eso me ocurría a mi" (pág 66)


Puntuación: 
 3.5/5


¿Tenéis pensado leerlo o seguís pensando que es lectura escolar? ¿Qué amo os gusta más?



[Tag] Hamburguesa de libros-Alice

Bien, hagamos algo delicioso con mi segunda entrada >u<

-Pan inferior: el primer libro de una saga que me encante.
Sin duda ése sería  Memorias de Idhún: La Resistencia, de Laura Gallego. Esta saga comencé a leerla por insistencia de una amiga y terminó enganchándome por completo, de hecho pienso comprarla, ya que me la leí prestada.


-Carne: libro con 400 páginas o más que te haya gustado.
Una carne suculenta sería El Ocho de Katherine Neville. Fue un libro que me regalaron por navidad hace unos años y empecé a leer el mismo día, al principio es un poco lento, pero en cuanto empieza no puedes parar de leerlo, además gracias a él no tuve que estudiarme la Revolución Francesa cuando hice el examen de historia XD



-Queso: libro con 200 páginas o menos que hayas leído y disfrutado.
La naranja mecánica de Anthony Burguess. Fue un libro que disfruté mucho, aunque un poco extraño, te hace reflexionar sobre algunas cosas. Una cosa interesante que tiene es el lenguaje que usa, la historia esta narrada por un adolescente en primera persona, y utiliza palabras que se supone que sólo usan los adolescentes de la época, el autor hizo esto para hacer el libro atemporal, ingenioso ¿eh? n.n. Además, a pesar de ser el libro más famoso del autor debido a la película que se hizo basado en este, no es el libro del que más se enorgullecía el autor, y tampoco quedó satisfecho con su adaptación al cine. Bueno, sigamos con la hamburguesa más pesada del mundo.



-Lechuga: libro que no hayas leído pero quieres hacerlo.
Podría poner cualquiera de la saga del Señor de los Anillos en este espacio, ¿la razón? No sólo porque las películas son geniales y todo el mundo dice que los libros también lo son,  mi deseo de leerlos viene de cuando era pequeña. A mi madre le encantan estos libros y yo siempre los veía en la estantería de casa, aquellos libros con un nombre tan extraño y tan gordos que parecía que no te los acabarías nunca, jamás me atreví a abrirlos a pesar de que siempre me dieron curiosidad, supongo que me intimidaban... ¿Quién me iba a decir que ahora sería capaz de leer libros de 600 páginas en una semana?


-Tomate: libro con 200-400 páginas que amas u odias
Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez es un libro que sin duda amo, ¿por qué?, simplemente porque es de García Márquez. No sé explicar muy bien por qué, pero desde que leí Cien años de soledad quedé cautivada por su manera de escribir, hay algo en la forma en que describe las cosas que me hace las cosas muy familiares. Pero bueno, aparte de eso, la historia me parece muy interesante, ya que todo gira en torno a un gran misterio, y aunque te dice que el muerto se va a morir en la primera línea del libro, estás en suspense hasta el final del libro.



-Salsa: libro que pensaste que te iba a gustar y acabaste amando o al contrario.
Ya que no me gusta comer las hamburguesas con ningún tipo de salsa, pondré un libro que odio, ya que fue una gran decepción: Bel: Más allá de la muerte. La primera vez que vi este libro quise leerlo, pero no podía comprarlo y tampoco lo encontraba en formato digital. Lo que me atrajo al principio fue la portada, y luego el hecho de que trajera un CD, me parecía algo genial acompañar un libro con canciones elegidas por el autor, además la historia me intrigaba, ya que por detrás sólo daban a entender que había amor de por medio.
Pude haber estado dos años deseando leer ese libro, hasta que Yoko me dijo que lo tenía ¡por fin iba a poder leerlo!, pero fue una decepción u.u. Para empezar la historia es demasiado retorcida y lenta, pero además el famoso disco, sólo trae una canción, ¿puede haber desperdicio más grande? Para ser sincera, no me terminé de leer el libro porque no lo soporté más, lo dejé por la mitad y me leí el final para no sentirme tan frustrada, aunque no mejoró mucho las cosas.
...Al parecer es más fácil hablar de lo odias a lo que te gusta XD



-Pan superior: último libro de saga al que le tienes miedo.
Mmm... La verdad es que sólo me he leído dos sagas: la de Crepúsculo y Memorias de Idhún, y ya que ambas están completas y publicadas creo que no seré capaz de colocar un pan superior a esto n.nU
Asi que... ¿qué tal si lo dejamos como una hamburguesa-panini baja en carbohidratos?




Espero que os haya gustado mi receta aunque haya terminado incompleta, podéis pensar que ingredientes usaríais vosotros XD. Y si tenéis todos los libros en papel podéis juntarlos uno encima de otro y mirar cuanto pesa vuestra hamburguesa, la que pese más ganará... ¡Nuestras felicitaciones! :D
No, ya en serio, simplemente me parece curioso darse cuenta de la cantidad de historias que podemos almacenar y lo que eso representa fuera de nuestra cabeza




miércoles, 16 de abril de 2014

[Tag] Identidad libresca

La idea original es de Dos Divergentes Mentalmente Desorientadas.   Aún así, este es el primer Tag del blog.

A lo que vamos:


1- ¿En qué mundo fantástico vivirías?
Pues seguramente en Hogwarts. Eso de ser mago me fascina :D

2- ¿Quién sería tu compañero?
Si tuviera que elegir, probablemente sería Percy Jackson. No por nada, si no por que Logan Lerman es quien lo interpreta jeje

3- Si fueras un mestizo, ¿cuál sería tu padre inmortal?
 Tal vez Artemisa, me atrae eso de la caza. 



4- ¿Qué serías, tributo, mago o mestizo?
Tributo solamente sería si fuera algo ficticio, como una máquina en la que se entra y al morir se sale. Y mago.. No está mal, pero prefiero ser mestiza. ¡La fantasía al poder!



5- ¿A qué casa de Hogwarts pertenecerías?
Siempre quise ser de Gryffindor y casualmente me salió esa casa en Pottermore, asi que fantástico jeje


6- ¿A qué distrito de Panem pertenecerías?
Yo pertenecería al distrito 3, especializado en electrónica y tecnología. La gente pensaría que soy débil, pero en realidad la inteligencia de mi distrito sería la que nos proporcionaría grandes beneficios. 



¿Qué os ha parecido? ¿Os animáis?


martes, 15 de abril de 2014

[Extra] Cazadores de Sombras. Los orígenes.

Hoy no tenía pensado publicar nada, pero estaba vagando por internet cuando de repente me he topado con estas dos escenas de "Ángel mecánico" y "Príncipe mecánico" vistas desde la perspectiva de Jem. Ya se que podéis pensar que son fandoms, pero están realizadas por la misma Cassandra.

AVISO: Si no habéis leído mínimo hasta "Príncipe mecánico", no deberíais seguir leyendo. A menos que no os importen los spoilers.


Escena de páginas 95-96 de Ángel Mecánico


El violín del padre de Jem fue hecho para él por el lutier Guaneri, quien hacía violines para músicos tan famosos como Paganini. De hecho Jem algunas veces pensaba que su padre pudo haber sido una clase de Paganini, famoso en todo el mundo por su interpretación, si no hubiese sido un Cazador de Sombras.

Los Cazadores de Sombras podían ser aficionados a la música o pintura o poesía, especialmente después de retirarse del deber activo, pero siempre eran Cazadores de Sombras antes y primero que nada. Jem sabía que su talento para el violín no era tan grande como el de su padre, quien le había enseñado a tocar cuando él era aun lo bastante joven para tener problemas para equilibrar el pesado instrumento, pero el tocaba por razones que iban más allá de solamente el arte.

Esta tarde se había sentido demasiado mal para unirse a los otros para la cena, con dolor en los huesos y una lasitud ascendente en sus extremidades. Finalmente había cedido y tomado solo el suficiente yin fen para combatir el dolor y obtener un chispazo de energía. Luego había llegado el enojo por su propia dependencia, y cuando había ido en busca de Will, siempre la primera línea de defensa en contra de su adicción, su parabatai, por supuesto, no había estado ahí. Fuera de nuevo, pensó Jem, caminando por las calles como Diógenes, aunque con un propósito menos noble.

Entonces Jem había vuelto a su habitación y a su violín. Estaba interpretando a Chopin ahora, una pieza originalmente para piano que su padre había adaptado para el violín. La música comenzaba con dulzura pero se transformaba en un crescendo, uno que le exprimía cada cantidad de energía, sudor y concentración, dejándolo demasiado exhausto para sentir la necesidad por la droga que pinchaba sus terminaciones nerviosas como si fuera fuego.

De hecho, era una de las piezas que su padre, le había dedicado a su madre antes de casarse. El padre de Jem era el romántico, su madre era más práctica, pero la música la conmovía de cualquier modo. Su padre había insistido en que Jem la aprendiera,- “La toqué para mi novia, y un día, tu lo harás para la tuya.”

Pero nunca tendré una novia. El no pensaba en eso en un modo autocompasivo. Jem, como su madre, era práctico en la mayoría de las cosas, incluso en cuanto a su propia muerte. Era capaz de mantener el hecho a un brazo de distancia y examinarlo. Cada uno de los chicos del Instituto era peculiar, pensó Jem: Jessamine, con su amargura y su casa de muñecas; Will con sus mentiras y secretos; y él mismo – su agonía era solo otro tipo de peculiaridad.

Se detuvo por un momento, jadeando por aire. Estaba tocando junto a la ventana donde era más fresco. Había abierto solo una rendija, y el amargo aire de Londres le tocaba las mejillas y el pelo como dedos cuando el arco en su mano se detuvo. Estaba de pie en un parche de luz de luna, plateado como el polvo de yin fen…

Cerró sus ojos de pronto y se lanzó de nuevo en la música, el arco rasgando contra las cuerdas como un llanto. A veces el deseo de la droga era tan sobrecogedor, más fuerte que el deseo por comida, por agua, por aire, por amor…

La toqué para mi novia, y un día, tú lo harás para la tuya. Jem se aferró a ese pensamiento con resolución. Algunas veces se preguntaba cómo sería el mirar a las chicas, del modo en que Will lo hacía, con sus ojos azul oscuro rastrillándolas, ofreciéndoles insultos y cumplidos lo bastante alto para que conseguir ser abofeteado al menos cada Navidad. Jem quería compañía casual, algunas veces cuando una chica bonita coqueteaba con él, o cuando se sentía especialmente solitario.

Pero Jem no lo hacía, no podía, pensar en chicas de modo tan casual. Suponía que un affair podría ser posible, pero eso no era lo que él quería. El quería lo que su padre tuvo – la clase de amor sobre el que escriben los poetas. La manera en que sus padres se veían el uno al otro, la paz que los había envuelto cuando estaban juntos. Una imitación de ese amor, no le daría eso, y sería una pérdida de tiempo, podría perderse la oportunidad de algo real – y no tendría tantas.

Un retorcijón lo recorrió cuando su necesidad por la droga se incrementó, y él aceleró su interpretación. Trató de no mirar a la caja en su mesa noche. En momentos como este, se preguntaba por qué no tomar puñados esa cosa de una sola vez. Muchos quienes eran adictos al yin fen lo tomaban sin cesar hasta que morían por la eufórica sensación de ser implacables e indomables, de tener la fuerza y el poder de una estrella. Era esa euforia lo que los mataba al final, quemándoles los nervios, aplastando sus pulmones, y agotando sus corazones. Como el Viejo Maestro había dicho en el Tao Te Ching, la luz que arde doblemente, arde a medias al final.

Algunas veces Jem sentía como si quisiera arder. A veces no sabía por qué luchaba en contra de la droga, por qué le daba más valor a una vida larga de sufrimientos que a una vida corta sin dolor. Pero luego se recordaba a sí mismo que la falta de dolor solo sería otra ilusión, como la casa de muñecas de Jessamine, o las historias de Will, sobre burdeles y palacios de Ginebra.
Y si fuera verdaderamente honesto, él sabía que sería el fin de sus oportunidades para encontrar el amor que sus padres tuvieron alguna vez. ¿Porque eso es lo que es el amor, no es así? – ¿Encender un fuego brillante en los ojos de alguien más?.

Continuó tocando. La música se había elevado a un crescendo. Estaba respirando con dificultad, el sudor brotando de su frente y clavículas a pesar del aire frío de la noche. Escuchó el clic de la puerta de su habitación, mientras se habría detrás y un alivio se derramó sobre él, aunque no dejó de tocar. “Will”, dijo, después de un momento. “Will, eres tú?”.
Solo hubo silencio, inusual de Will. Quizás Will estaba molesto por algo. Jem bajó el arco y se volvió frunciendo el ceño. “Will—“comenzó.

Pero en absoluto era Will. Una chica estaba parada titubeante en la entrada de su dormitorio, una chica en una blanca camisola de dormir con un camisón encima. Sus ojos grises eran pálidos en la luz de la luna pero tranquilos, como si nada en su apariencia le sorprendiera. Era la chica bruja, se dio cuenta de pronto, aquella sobre la que había hablado Will más temprano; pero Will no había mencionado la cualidad que ella tenía, de una quietud que hacía que Jem se sintiera tranquilo, a pesar de su ansiedad por la droga, o la pequeña sonrisa en sus labios que iluminaba su rostro.

Debío haber estado ahí por muy poco tiempo, escuchándolo tocar: la evidencia de que lo había disfrutado estaba en su expresión, en la soñadora inclinación de su cabeza.

“Tú no eres Will,” dijo él y de inmediato se dio cuenta de que era una cosa terriblemente estúpida para decir. Cuando ella comenzó a sonreír, el sintió crecer una sonrisa en respuesta en sus propios labios. Por tanto tiempo, Will había sido la persona que él más quería ver cuando estaba así, y ahora, por primera vez, le dio gusto de no ver a su parabatai; sino a alguien más en vez de él.




Escena del capítulo 9 de Príncipe Mecánico titulado "Fiera Medianoche"

La primera cosa que hizo Jem al entrar en su habitación fue ir directo a la caja de yin fen en su mesita de noche.

Normalmente tomaba la droga diluida en agua, dejando que se disolviera y beberla, pero estaba demasiado impaciente ahora; tomó un pellizco entre su pulgar y dedo índice, y lo succionó desde sus dedos. Sabía a azúcar quemado y dejó dentro de su boca un sentimiento de entumecimiento. Cerró la caja con un sentimiento de oscura satisfacción.

La segunda cosa que hizo fue recuperar su violín.

La niebla era espesa contra las ventanas, como si hubieran sido pintadas con plomo. Si no hubiera sido por las antorchas que ardían con luz mágica suave, no habría sido suficiente la iluminación para que viera lo que estaba haciendo mientras abría la caja que contenía su Guarneri y tomaba el instrumento de la misma. Un fragmento de una de las canciones de Bridget jugaba en su cabeza: Era tenebroso, la noche tenebrosa, no había luz de las estrellas, y se pusieron de sangre hasta las rodillas.

Tenebrosa noche, tenebroso hecho. El cielo se había puesto negro como la boca de lobo en Whitechapel. Jem pensaba en Will, de pie sobre el pavimento, con los ojos turbados y sonriendo. Hasta que Jem le había golpeado. Él nunca antes había pegado a Will, no importaba cuán desesperante su parabatai había sido. No importaba cuán destructivo había sido para otras personas, sin importar la crueldad ocasional, no importaba su ingenio como el filo de un cuchillo, Jem nunca le había pegado. Hasta ahora. 

El arco estaba cubierto con resina, flexionó los dedos antes de que se apoderara de él, y respiró profundamente varias veces. Podía sentir el yin fen fluyendo a través de sus venas, encendía su sangre como la pólvora al fuego de la luz. Pensó en Will otra vez, durmiendo en la cama en el fumadero de opio. Lo habían purgado, con la cara suave e inocente en el sueño, como un niño con la mejilla apoyada en su mano. Jem recordaba cuando Will había sido joven, aunque nunca un momento en el que había sido inocente.

Puso el arco contra las cuerdas y tocó. Tocó suavemente al principio. Tocó a Will perdido en sueños, encontrando consuelo en una bruma drogado que ahogaba su dolor. Jem sólo podía envidiarle por eso. El yin fen no fue ningún bálsamo: no encontró en él lo que sea que encuentran los adictos al opio en sus tuberías, o alcohólicos en las heces de una botella de ginebra. No era sólo el agotamiento y el cansancio sin ella, y con ella la energía y la fiebre. Pero no hubo una tregua al dolor.

Las rodillas de Jem cedieron, y se hundió en el tronco de los pies de su cama, y siguió tocando. Tocó a Will susurrando el nombre de Cecily, y tocó viéndose a sí mismo mirando el brillo de su anillo en la mano de Tessa en el tren de York, a sabiendas que todo era una farsa, a sabiendas, también, que él deseaba que no lo fuera. Tocó la tristeza en los ojos de Tessa cuando había ido a la sala de música después de que Will le dijera que nunca tendría hijos. Imperdonable, eso, menuda cosa por hacer, e incluso así Jem se lo había perdonado. Amor era perdón, siempre había creído eso, y las cosas que Will había hecho, las había hecho desde algún pozo sin fondo de dolor. Jem no conocía la fuente del dolor, pero sabía que existía y que era real, lo sabía como sabía sobre su inevitable muerte, lo sabía como sabía que se había enamorado de Tessa Gray y que no había nada que ni él ni nadie pudiera hacer sobre ello.  

Tocó, ahora, todos los corazones rotos, el sonido del violín lo envolvió y lo levantó y cerró los ojos -

Su puerta se abrió. Oyó el sonido a través de la música, pero por un momento no pudo creérselo, por que era la voz de Tessa, diciendo su nombre. "¿Jem?"

Sin duda, ella era un sueño, evocada por la música y la droga y su propia mente febril. Tocó, jugando con su propia rabia y la ira hacia Will, sin embargo, aunque había perdonado siempre a Will por ser cruel con los demás, no podía perdonarlo por hacerse daño a sí mismo.

"¡Jem!" se oyó la voz de Tessa de nuevo, y de repente hubo unos manos sobre él, arrancando el arco fuera de su alcance. Salió del estado de shock, fijó la mirada en ella. "Jem, ¡para! Tu violín - tu hermoso violín - lo vas a arruinar."

Se puso de pie frente a él, con un batín puesto sobre su camisón blanco. Recordó ese camisón: lo había estado usando la primera vez que la había visto, cuando entró en su habitación y se había pensado por un momento de locura que ella era un ángel. Ella respiraba con dificultad ahora, su rostro enrojecido, se apoderó de su violín con una mano y con el arco en la otra.

"¿Qué importa?", exigió. "¿Qué hace que nada de esto importe? Me estoy muriendo - no voy a durar más de una década, ¿qué importa si el violín se va antes que yo?" Ella se lo quedó mirando, separando los labios por el asombro. Se levantó y le dio la espalda. No podía aguantar mirarla a la cara, ver su decepción hacia él, su debilidad. "Sabes que es verdad."

 "Nada está decidido." Le temblaba la voz. "Nada es inevitable. Una cura -"

"No hay cura. Voy a morir y tú lo sabes, Tess. Probablemente en los próximos años. Estoy muriendo, y no tengo familia en el mundo, y la única persona en la que confiaba más que con cualquier otro hace un deporte de lo que me está matando."

"Aunque, Jem, no creo que eso sea en absoluto lo que quería hacer." Ella había dejado su violín y el arco, y se dirigía hacia él. "Solo estaba tratando de escapar - huir de algo, algo oscuro y terrible, ya sabes que lo hacía, Jem. Ya le has visto como estaba después de - después de Cecily".

"Él sabe lo que esto significa para mi," dijo. Estaba justo detrás de él: podía oler el suave perfume de su piel: violetas de agua y jabón. La necesidad de darse la vuelta y tocarla era abrumadora, pero se aguantó. "Para verlo jugar con lo que ha destrozado mi vida -"

"Pero él no estaba pensando en ti -"

"Ya lo sé." ¿Cómo podría decirlo? ¿Cómo podría explicarlo? ¿Cómo podría decirle que había dedicado su vida a Will: la rehabilitación de Will, la bondad innata de Will. Will fue el espejo roto de su propia alma que había pasado años tratando de reparar. Podía perdonar que Will dañara a todo el mundo menos a sí mismo. "Me digo que es mejor de lo que parece ser, pero Tessa, ¿y si no lo es? Siempre he pensado que, si yo no tenía nada más, tenía a Will. Aunque sea lo único que ha dado sentido a mi vida, siempre lo he defendido. Pero quizá no debería haberlo hecho."

"Oh Jem." Su voz era tan suave que se volvió.

Su cabello oscuro estaba deshecho: tambaleándose alrededor de su cara y tuvo la urgencia más absurda de enterrar las manos en él., de acercarla, con las manos acunando su nuca. Ella extendió una mano suave hacia él y por un momento una esperanza salvaje se elevó en su interior, imparable como una ola - pero ella solo puso la mano contra su frente, cuidadosamente como una enfermera. "Estás ardiendo. Deberías estar descansando -"

Se alejó de ella antes de que pudiera evitarlo. Sus ojos grises se abrieron muy amplios. "Jem, ¿qué pasa? ¿No quieres que te toque?"

"No de esta manera." Las palabras salieron antes de que pudiera detenerlas. La noche, Will, la música, el yin fen, todo había destrabado algo en él - apenas se reconocía a sí mismo, este extraño que hablaba con la verdad y la hablaba sin reparos.

"¿De qué manera?" su confusión era llama en su rostro. El pulso latiendo en el costado de su garganta en dónde su camisón estaba abierto, y podía ver la suave curva de su clavícula. Enterró los dedos en las palmas de las manos. No pudo detener más las palabras. Era nadar o hundirse.

"Como si fueras una enfermera y yo tu paciente," le dijo. "¿Piensas que no sé, que cuando coges mi mano, es solo para sentir mi pulso? ¿Crees que no se que cuando miras mis ojos es solo para saber que tanta droga he tomado? Si yo fuera otro hombre, un hombre normal, pudiera tener esperanzas, presunciones incluso, podría -" Podría desearte. Se cortó antes de decirlo. Eso no podía ser dicho. Las palabras de amor eran una cosa: las palabras de deseo, eran peligrosas como un embarcadero pedregoso donde un barco podía encallar. No había esperanza, y aún así - 

Ella sacudió la cabeza. "Esto es la fiebre hablando por ti, no tú."

Sin esperanza. El despecho lo cortó como un cuchillo sin filo, y dijo las siguientes palabras sin pensarlo: "No puedes siquiera creer que puedo desearte. Que estoy lo suficientemente vivo, lo suficientemente saludable -"

"No -" ella atrapó su brazo, y fue como tener cinco tiras de fuego cruzándole la piel. El deseo se lanzó a través de él como un dolor. "James, eso no es lo que quería decir para nada -"

Puso su mano sobre la de ella dónde estaba sosteniéndole el brazo. La escuchó tomar un aliento agudo y sorprendido. Pero no horrorizado. No se alejó. No quitó la mano. Le permitió sostenerla, y darle la vuelta, para que quedaran frente a frente, lo bastante cerca para respirarse el uno al otro.

"Tessa," dijo. Ella lo miró. La fiebre pulsó en él como la sangre, y ya no sabía si era el deseo o la droga, o si simplemente uno enardecía al otro, y eso no importaba, por que él la deseaba, la había deseado tanto tiempo. Sus ojos eran enormes y grises, con las pupilas dilatadas, y sus labios estaban abiertos soltando el aliento como si fuera a decir algo, pero antes de que pudiera hablar él la besó.

El beso explotó en su cabeza como fuegos artificiales en el día de Guy Fawkes. Cerró los ojos con un remolino de colores y sensaciones demasiado intensos para soportarlos: sus labios eran suaves, y calientes bajo los de él, y se encontró pasando los dedos sobre su cara, en las curvas de sus pómulos, en el martilleo del pulso en su garganta, sobre la suave piel detrás de su cuello. Tomó cada pizca de control que tenía el tocarla amablemente y no simplemente aplastarla contra sí; y cuando ella alzó los brazos y los enredó en la nuca de él, suspirando en su boca: tuvo que callar un jadeo y por un momento se quedó muy quieto o hubieran estado en el suelo.

Sus mismas manos en él eran suaves, pero no había ningún error en su estímulo. Sus labios murmuraban contra los de él susurrando su nombre, el cuerpo de ella fuerte en sus brazos. Siguió el arco de su espalda con las manos sintiendo la curva debajo de su camisón y no pudo detenerse entonces: la jaló tan apretadamente que ambos tropezaron y cayeron hacia atrás sobre la cama. 

Tessa se hundió en los cojines, y él se sostuvo sobre ella. El cabello se había salido de sus sujeciones y se tambaleaba oscuro y suelto sobre las almohadas. Un flujo de sangre extendido por toda su cara y hacia abajo por la línea del cuello de su camisón, manchándole la pálida piel. La caliente presión de cuerpo contra cuerpo era vertiginoso, como nada que hubiera imaginado, más feroz y delicioso que la música más delirante. La besó de nuevo, y otra vez, más fuerte en cada ocasión, saboreando la textura de los labios bajos los suyos, el sabor de su boca, hasta que la intensidad de ello amenazó con tirarlo por el borde del placer hacia el dolor.

Sabía que debía detenerse. Esto había ido más allá del honor, y más allá de cualquiera de los límites de propiedad. Él se había imaginado a veces, besándola, cuidadosamente acunándole la cara entre las manos, pero nunca imaginó esto: que estarían enredados tan apretadamente uno con el otro que difícilmente podía decir donde terminaba él y dónde comenzaba ella. Que ella lo besaría y le haría caricias y pasaría sus dedos por su cabello. Que cuando él dudaba de sus dedos en el borde de su bata de dormir, con la parte razonable de su cerebro ordenándose a su cuerpo rebelde y reacio que se detuviera; ella resolvería el dilema limpiamente, deshaciendo el nudo ella misma y recostándose cuando la tela cayó suelta alrededor de ella; que lo miraría con solo su delgado camisón puesto.

Su barbilla estaba levantada, con determinación y candor en los ojos, y sus brazos alzados recibiéndolo de nuevo hacia ella, envolviéndolo, acercándolo. "Jem, mi Jem," estaba susurrando, y él le susurraba en respuesta, perdiendo las palabras en contra de su boca, susurrando lo que era cierto pero esperaba que ella no entendiera. Susurró en Chino, preocupado de que si hablaba inglés, diría algo profundamente estúpido.

Wo ai ni. Ni hen piao liangg, Tessa. Zhe shi jie shang, who shi zui ai ni de.

Pero él miró sus ojos oscurecerse, y supo que había recordado lo que dijo en el carruaje. "¿Qué significa?" susurró.

Se quedó quiero contra su cuerpo. "Significa que eres hermosa. No quise decírtelo antes. No quería que pensaras que estaba tomándome libertades." Ella extendió la mano para tocarle la mejilla. Pudo sentir el corazón latiendo contra el de ella. Sintió como si pudiera latir hasta salirse de su pecho completo. 

"Tómalas," susurró ella. 

Su corazón se disparó, la levantó contra él, algo que nunca había hecho, pero a ella no parecía importarle su torpeza. Sus manos estabas recorriéndole amablemente, reconociendo su cuerpo. Los dedos acariciaron el hueso de la cadeza, el hueco de sus clavículas. Se enredaron en su camisa y entonces estaba fuera, por encima de su cabeza, y él estaba inclinándose sobre ella, sacudiendo el cabello plateado fuera de su cara. La vio poner los ojos muy abiertos, y sintió apretarse sus adentros.

"Lo sé," dijo, mirándose a sí mismo - la piel como papel maché, las costillas como las cuerdas del violín. "No soy - quiero decir, me veo -"

"Hermoso," dijo ella, y la palabra fue una declaración. "Eres hermoso, James Carstairs."

El aliento le volvió a los pulmones y estaban besándose de nuevo, las manos de ella eran tibias y suaves contra su piel desnuda. Lo tocó dudosa, con caricias llenas de curiosidad, dibujando el mapa de su cuerpo que parecía florecer debajo de sus caricias, para convertirse en algo perfecto, saludable: algo que ya no era un aparato frágil o una carne desvaneciéndose rápidamente encima de una estructura de huesos quebradizos. Solamente ahora, esto que estaba sucediendo, se dio cuenta de que tan sinceramente creyó, que nunca pasaría.

Pudo sentir los suaves y nerviosos jadeos de la respiración de ella sobre la sensible piel de su garganta, cuando llevó sus manos hacia arriba y alrededor de su cuerpo. La tocó como tocaría su violín: era el modo en que él sabía tocar algo que era precioso y amado. Había sostenido el violín en sus manos desde Shangai hasta Londres, y había sostenido a Tessa también, en su corazón, por tanto tiempo, que ya no lo recordaba.

¿Cuándo sucedió? Sus manos la tocaron a través del camisón, la curva y la elevación de sus cintura y cadera, como la curva de su Guarneri; pero el violín no le daba jadeos agradecidos cuando él lo tocaba, no buscaba besos de su boca, o le daba miradas de fascinación con párpados que se cerraban cuando él tocaba la sensible piel de detrás de sus rodillas. 

Quizás fue el día en que la acompañó por las escalera y besó su mano. Mizpah. Que el Señor guarde entre ambos cuando estemos separados. Era la primera vez que pensaba que había algo más de su parte, que el ordinario interés por una chica bonita a la que no podía tener; que esto tenía en si mismo el aspecto de algo sagrado.

Los botones de perlas de su camisón de dormir eran suaves debajo de sus dedos. El cuerpo de ella se arqueó hacia atrás, cuando la tela se deslizó hacia un lado dejando un hombro desnudo. El aliento era rápido en su garganta, y los rizos de su cabello café estaban pegados a sus mejillas ruborizadas y a su frente, la tela de su vestido aplastada entre ellos. Estaba temblando él mismo cuando se inclinó a besar su piel desnuda, piel que seguramente, nadie más había visto excepto ella misma y quizás Sophie, y la mano de ella vino a acunar su cabeza, enredando los dedos a través del cabello en su nuca...

Hubo un sonido de algo rompiéndose. Y la niebla asfixiante del yin fen llenó la habitación.

Fue como si Jem hubiera tragado fuego; se hizo hacia atrás alejándose de Tessa con tanta fuerza que casi los tira a ambos, Tessa se sentó también, jalando el frente de su vestido de noche para cerrarlo, su expresión de pronto cohibida. Todo el calor en Jem se había ido; su piel estaba de pronto congelada - con vergüenza y  con temor por Tessa - él nunca soñó que ella pudiera estar así de cerca de la cosa tan venenosa que casi había destruido su vida. Pero la caja lacrada estaba rota: una gruesa capa de polvo brillante descansaba sobre el suelo; e incluso cuando Jem tomó aire para decirle que debía irse, que debía dejarlo sin ella quería estar a salvo, no pensó en la pérdida de la preciosa droga, o en el peligro para sí mismo si no podía recuperarse.

Él pensó solamente: 

No más.

El yin fen me ha quitado tanto: mi familia, los años de mi vida, la fuerza de mi cuerpo, el aliento de mis pulmones. No me quitará esto también: Lo más precioso que me ha sido dado por El Ángel. Mi capacidad de amar. Amo a Tessa Gray.

Y me aseguraré de que ella lo sepa.


Curiosidad 
La frase que dice Jem en Chino Mandarín es una confesión de amor de lo más dulce. Aquí está la traducción: "Te amo. Eres hermosa Tessa. Eres lo que más amo en este mundo."

Cassandra Clare la ha traducido completa. Ella comenta que en su idea original Jem decía "Te amo más que a nada en éste mundo". Pero, quién le ayudó a convertir la frase al Chino Mandarín, le explicó que en ese idioma, la frase como tal no existe. "No amamos algo más que a otra cosa," así que Cassie la cambió por la aproximación más cercana.




¿Qué os ha parecido? ¿Preferís a Jem o a Will?


lunes, 14 de abril de 2014

Noticias

- Tenemos nuevas editoriales colaboradoraaaasss :D



La verdad es que les estamos muy agradecidas a ambas. ¡GRACIAS!



Respecto a lo de las editoriales, Alice se ha estado dibujando chibis con sus logos. Aquí tenemos algunos:





- También vamos a habilitar una sección de reseñas de cine de las que se encargará principalmente Lux jejeje Una nueva ayudante.




- Teníamos una encuesta en el lateral del blog, y me complace decirles que el ganador ha sido.....


Ahora hay otra disponible. ¿A qué esperas para votar? ¡Corre! 

- Y también he pensado que a los 100 seguidores, podría haber un sorteo juasjuas




¿Qué os parece todo esto? ¿Eh? ¿Eh? Jajajaja ¿Qué es lo que más ilusión os hace? ¿Y qué os parecen los chibis?




domingo, 13 de abril de 2014

[Extra] Las ventajas de ser un marginado

Hay una parte del libro en la que se habla de un experimento de lo que se quiere y lo que se puede soportar por ello. Aquí os lo dejo, espero que os guste:


"En la clase de ciencias, el profesor Z nos habló de un experimento en el que elegían a una rata o ratón, y los ponían en una extremo de la jaula. Al otro lado de la jaula ponían un trocito de comida. Y la rata o el ratón se acercaban a la comida y comían. Entonces, devolvían a la rata o el ratón al extremo original de la jaula, y esta vez, ponían electricidad por el tramo del suelo que tendrían que recorrer para conseguir el trozo de comida. Hicieron esto durante un tiempo, y la rata o el ratón dejaron de ir a buscar la comida al llegar a cierta cantidad de voltaje. Luego, repitieron el experimento, pero reemplazaron la comida con algo que les daba a la rata o al ratón un placer muy intenso. No sé que sería eso que le daba tan intenso placer, pero supongo que algún tipo de sabor especial para ratas o ratones. En cualquier caso, lo que los científicos descubrieron fue que la rata o al ratón aguantaba mucho más voltaje a cambio de placer. Incluso más que por comida."


¿Qué os parece el experimento? ¿Qué conclusiones sacais?


sábado, 12 de abril de 2014

[Extra] Las ventajas de ser un marginado

Uno de los regalos que Charlie le hace a Patrick es una cinta repleta de canciones. Aquí os traigo ese disco con sus respectivas canciones :D

1- Asleep  de The smiths
2- Vapor Trail de Ride
3-Scarborough Fair de Simon y Garfunkel
4-A whinter shade of Pale de Procol Harum
5-Time to no reply de Nick Drake
6-Dear Prudence de Los Beatles
7-Gypsy de Suzanne Pumpkins
8-Night in White Satin de The moody Blues
9-Daydream de Smashing Pumpkings
10-Dusk de Genesis
11-MLK de U2
12- Blackbird de Los Beatles
13-Landslide de Fleetwood Mac
14- Asleep de The smiths


¿Qué os parece? ¿Cuál es vuestra canción favorita?