El monje que vendió su ferrari
Robin Sharma
Autor: Elísabet Benavent
Páginas: 583
Título original: Cómo (no) escribí nuestra historia
Editorial: Debolsillo
%20(1).png)
Porque a veces la verdad (no) es solo aquello que queremos creer.
Elsa Benavides es una escritora de éxito con una crisis creativa y una obsesión: matar al personaje que la catapultó al éxito. Pero la solución a sus problemas no pasa por electrocutar a Valentina con un móvil en la bañera. Es la punta del iceberg de una herida más profunda.
Decidida a huir para volver a abrazar la escritura, se topa con Darío, un músico recién llegado de París que además es su vecino. Empieza así una nueva historia en la que Elsa es la protagonista. ¿Será capaz de contarlo todo?
%20(1).png)
En esta novela, conocemos a Elsa Benavides, una escritora de éxito en una crisis creativa, y aunque bien es cierto que nos puede recordar mucho a su autora Elisabet Benavent, ya se encarga ella de comentarnos que hay partes reales y partes ficticias, diferenciarlas será cosa nuestra.
Elsa vive obsesionada con matar a la protagonista del libro que la impulsó a la fama, todo mientras su vida personal no para de dar vuelcos.
¿Debería vivir a tope, como si nada? ¿Debería tomarse un año sabático? ¿Debería huir de todo lo que conoce?
Miles de preguntas la atrapan, cuando conoce a Darío, su nuevo vecino, y con él, nuevos puntos de vista.
Y es que nos encontramos con una protagonista muy real, con dudas mundanas, reflexiones que pueden ayudarnos en nuestro día a día, situaciones por las que seguro hemos pasado... Siento que se ha convertido en una novela "refugio", una a la que volver cuando necesito poner los pies en la tierra y darme cuenta de que se puede con todo y a no siempre es perfecto.
Relaciones con amigos, con amantes, con la familia, y la más importante de todas, con nosotros mismos... Todas ellas las iremos explorando a lo largo de sus 582 páginas.
Y por primera vez creo que, en vez de seguir contándote, te dejo algunas de mis reflexiones favoritas para que ellas hablen por mi:
"Tienes demasiadas ganas de vivir como para quedarte con algo que no funciona como debería, ¿no crees?"
"Yo estaba tan enamorada como lo está un astronauta que no piensa en el peligro de montarse en un puto cohete espacial y solo quiere ver las estrellas de cerca."
"Quizá, solo quizá, pecamos de hacer castillos en el aire en la nube equivocada. Quizá, solo quizá, hay terrenos en el cielo sobre los que uno si podría permitirse edificar, soñar."
Desintoxicarse es un infierno. Desintoxicarse implica tumbarse sobre una cama y ver los segundos pasar sabiendo que no estás ni mínimamente cerca de encontrarte mejor. Cuando me estoy desintoxicando siento como si me estuviera muriendo. Que no tiene fin. Siendo como si las entrañas quisieran escapárseme del cuerpo. No dejo de temblar y sudar. Me vuelvo ese bebé al que no le daban una pastilla para que se encontrara mejor. He accedido a colocarme durante cuatro horas siendo consciente de que me va a tocar pasarme siete días en ese infierno. (Ya te había dicho que esta parte de mí no atiende a razones, ¿no?) De vez en cuando tengo que aislarme durante meses para ponerle fin a este círculo vicioso.
Cuando me tengo que desintoxicar, la palabra "bien" se vuelve un lejano recuerdo, o algo más bien relegado a las tarjetas con mensaje de las tiendas de regalo. Me pongo a suplicar como si fuera un niño pequeño para que me den una dosis de lo que sea que pueda hacer que se me alivien los síntomas (un hombre adulto que probablemente esté saliendo al mismo tiempo en la portada de People con una pinta estupenda, suplicando ayuda). Soy capaz de dar lo que fuera -los coches, las casas, todo el dinero que tengo - para ponerle fin. Y cuando el proceso de desintoxicación por fin termina, sientes un alivio tremendo y juras y perjuras que no volverás a hacerte eso nunca más. Hasta que ahí estás, tres semanas después, volviendo a las andadas.
Es de locos. Soy yo el que está loco.
Como un bebé, no quise hacer todo el trabajo interior que se requiere durante muchísimo tiempo porque, si con una pastilla se puede arreglar, entonces todo es mucho más fácil, o eso es lo que a mi me enseñaron.
Título: Amigos, amantes y aquello tan terrible
Autor: Matthew Perry
Páginas:334
Título original: Friends, Lovers and the Big Terrible Thing
Editorial: Contraluz
.png)
.png)
Como buena fan de FRIENDS no podía dejarme este libro en la recamara. ¿Cómo no iba a leer algo que me ayudase a comprender al actor de un personaje tan querido como CHANDLER BING?
Oh Matthew, es duro leer todo por lo que tuviste que pasar, y los estragos reales de la fama y el dinero. Lo lamento.
Seas fan o no, creo que todos hemos oído algo sobre las adicciones de Matthew, al igual que las de muchos otros actores, pero creo que uno nunca es realmente consciente de todo lo que ello conlleva. A lo largo de sus 334 páginas podemos vislumbrar una pequeña parte de la situación y como no solo nos afecta a nosotros de manera personal, si no a todo el entorno.
Podría decirse que tenemos 2 líneas del tiempo claras:
-Los capítulos largos, que nos cuentan toda la historia del autor desde el comienzo
-Los capítulos cortos, que nos cuentan el presente del mismo
Y he de decir que en ambas, Matthew es claro, transparente y directo con todo lo que nos cuenta. No intenta decorar su vida, no intenta excusarse, defenderse o maquillar la situación, te lo cuenta como es: algo horrible, deseando volver a asaltarte en el peor momento, una mierda.
Porque ahora mismo, casi un mes después de su lectura, me sigue costando buscar las palabras para definirlo. Creo que si alguien en tu entorno sufre o ha sufrido alcoholismo en este libro puede encontrar muchos triggers, e igual no es la mejor opción.
He leído otras opiniones y cuando veo alguna negativa solo se centran en como Matthew "usaba" a las mujeres, o en cuántas veces te dice el dinero que tiene. ¿De verdad? De todo lo que se cuenta, se habla y se intenta enseñar, ¿eso es lo único con lo que te quedas?
Una pena.
Si tienes dudas, debes saber que es un libro difícil y duro, pero creo que también puede representar la vida de un adicto de modo que todos podamos ver la dureza de la situación. En cualquier caso, si lo único que te interesa es el tema de FRIENDS, puedes ahorrártelo, ya que aunque se trata el tema y se habla de alguna que otra curiosidad, no es lo principal y puede resultarte aburrido.
Gracias Matthew por todos esos momentos, una pena que tuviera que ser así.
-Claro que sí - asintió ella, animosamente.
El resto del equipo recogió positivamente la iniciativa y la encontró de lo más lógica. Al salir por la puerta, Darío respiró profundamente. No sabía muy bien qué estaba haciendo. Le temblaban las manos, y tenía la lejana sensación de estar dirigiéndose, sin red, al fin de su carera profesional en esa empresa. Una oscuridad naciente en su interior acechaba detrás de todo aquello e influía en sus propias decisiones, sin obedecer a la propia razón, como impulsos que emanan de lugares sombríos y desconocidos de su propia vileza. Al fin y al cabo, no estaba seguro de si esta decisión nacía desde un punto de vista estrictamente profesional o de algo más personal, aunque en el fondo de su ser, sabía que la tendencia iba por el segundo camino.
Tras ello, rutinariamente al llegar esas horas del día en las que se da por terminada la jornada, el grupo se despidió y se marcharon a casa. Darío, por su parte y como de costumbre, salió el último de la oficina y asistió a la de su madre.
"Cuidar de una madre también es amar", pensó.
Autor: David Escobar Haro
Páginas: 200
Título original: Tierra que devora
Editorial: Letrame
%20(1).png)
%20(1).png)
2026 va a ser un año de muchos cambios, lo presiento. No obstante, no quiero que eso sirva de precedente para nada y me animo a subir mis retos para este año.
Ahora que tengo la casa montada, y la vida medio organizada, quiero dedicarle más tiempo a mis hobbies físicos como la lectura o la pintura.
Así que sin más dilación, mis retos de 2026: