Salto 5
PERMISO
-¡Mira, mira! ¡Si me pongo de puntillas aquí, casi toco las nubes!
La niña gritó desde el borde del jardín. Sus brazos se estiraron hacia las volutas de vapor que pasaban bajas sobre la Torre Ojo de Agua, pero sus tobillos temblaron. Había demasiada masa muscular nueva en esas piernas. El hueso aún no sabía cómo sostenerla.
La madre no levantó la vista del datapad.
-Tiara, bájate del borde - Su voz era un ancla-. El viento es traicionero.
El datapad parpadeó. Tercera alerta del Sector 6 esa semana. La madre la silenció. Podía esperar.
-¡Pero mamá, estas nubes huelen a sal marina! ¿Cómo es piosible si el mar está tan lejos?
No quiso decirle que el olor a sal era un residuo químico de los filtros de purificación.
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