SOL
El mundo es un lugar oscuro.
El mundo es un lugar frío y solitario.
En el mundo solo hay miedo y dolor;
—no hay cariño, ternura, amor.
El mundo es un lugar grande y pequeño;
un lugar tranquilo y aterrador.
En el mundo nunca nadie me ha dado un abrazo
ni me ha regalado calor.
Las tinieblas envuelven un alma
escondida en sí misma,
aterrada del contacto,
consumida por el
dolor.
Las flores se marchitan
a su paso;
y,
con su paso,
arrebata el color.
Un alma —diminuta—, con miedo a existir,
pues
¿acaso es la existencia
algo más que sufrir?
La niebla me consume,
la escarcha me devora.
Una mariposa en invierno
posada en una flor rota.
Huesos que atraviesan la piel,
piel que envuelve el alma;
alma —diminuta— a la que
existir
le da pavor.
Alma pequeña—
Alma triste—
Alma sola—
Alma dormida
que no quiere despertar.
El mundo es era un lugar oscuro.
El mundo es era un lugar frío y solitario.
En el mundo solo hay había miedo y dolor;
no hay cariño, ternura, amor.
El mundo, de repente, tiene color
—vibrante, alegre, conmovedor.
El mundo se descongela,
se derrite la escarcha,
se envuelve en flor
—sus hojas, sus matices, su olor.
El alma —pequeña
ya no siente frío o temor.
Por primera vez
la abrazan,
la envuelven en calor.
El mundo ya no es oscuro,
el alma mira alrededor.
Por primera vez
observa el mundo con calma,
siente el mundo acogedor.
El alma —pequeña—
ya no está sola—
ni está triste—
ni tiene miedo—
El alma —pequeña— despierta
y se despereza su corazón.
El mundo ya no es oscuro
ni frío.
El alma —pequeña—
ya no está sola.
Por fin,
ha salido el
Sol.
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